Yo no quiero que mi vida sea explicable sin el Espíritu Santo. Quiero que la gente mire mi vida y sepa que yo no podría estar haciendo esto por mis propias fuerzas. Quiero vivir de tal manera que esté desesperado por que Él se muestre; que si Él no se muestra, yo esté fastidiado… Ahora deseo profundamente que el Espíritu de Dios haga cosas que sé que no son de mí y que no pueden fingirse o atribuirse a la razón humana.